El mal de ojo. Las maldiciones. La magia negra. Los ataques psíquicos. Son conceptos que aparecen en prácticamente todas las culturas humanas —en las tradiciones médicas de Latinoamérica, en el folklore europeo, en las prácticas chamánicas de Asia y África, en la magia ceremonial occidental.

La Terapia de Liberación Espiritual no nació en ninguna de estas tradiciones culturales específicas. Surgió de la psiquiatría y la hipnoterapia de habla inglesa del siglo XX. Pero con el tiempo, sus practicantes se encontraron ante fenómenos que esas categorías culturales —mal de ojo, magia negra, ataque psíquico— describían con más precisión que cualquier término clínico disponible.

La diferencia con el apego espontáneo

Las entidades adheridas que la SRT trabaja con más frecuencia llegan de forma no intencional: espíritus confundidos que gravitan hacia un campo energético vulnerable, sin que nadie los haya enviado conscientemente.

El mal de ojo, la magia negra y los ataques psíquicos son diferentes: son formas de energía o influencia que han sido dirigidas hacia una persona específica. Pueden ser intencionales —alguien que conscientemente realiza un ritual para dañar— o semi-intencionales —alguien que siente envidia intensa, ira o celos y que, sin darse cuenta, dirige esa energía hacia la persona objeto de esos sentimientos.

Esta distinción importa porque el trabajo terapéutico con energía dirigida es diferente del trabajo con entidades adheridas espontáneas.

El mal de ojo

El “mal de ojo” (evil eye en inglés, malocchio en italiano, ayin hara en hebreo) es quizás la creencia de influencia maligna más universalmente distribuida en la historia humana. Aparece en culturas que no tuvieron contacto entre sí, lo que sugiere que describe algo que la experiencia humana ha encontrado consistentemente a lo largo del tiempo y el espacio.

En términos de la SRT, el mal de ojo puede entenderse como una transferencia de energía negativa —frecuentemente no intencional— desde una persona hacia otra, generada por envidia, admiración excesiva o celos intensos. La energía transferida puede afectar la salud, la suerte o el estado emocional del receptor sin que ninguno de los dos lo sepa conscientemente.

Los síntomas que las culturas tradicionales asocian al mal de ojo —fatiga inexplicable, enfermedades que no responden a tratamiento, reversiones repentinas de fortuna— son similares a los que la SRT atribuye a la adherencia espiritual, aunque el mecanismo es diferente.

La magia negra y los hechizos

La magia negra, en su forma más directa, implica la realización intencional de rituales diseñados para dañar a una persona específica. El mecanismo puede involucrar el uso de objetos físicos (amuletos, fotografías, elementos del cuerpo de la persona), invocaciones de entidades oscuras, o simplemente la concentración intensa de energía negativa con una intención específica.

Los practicantes de SRT que trabajan en contextos culturales donde estas prácticas son comunes —Latinoamérica, África, el Caribe, ciertas comunidades de Europa del este— han desarrollado protocolos para trabajar con los efectos de la magia negra. El proceso generalmente involucra la identificación de la influencia, la remoción de cualquier entidad enviada, la limpieza del campo energético del afectado, y —cuando es posible y apropiado— la devolución de la energía a su origen sin amplificarla.

Este último punto es importante: los buenos practicantes no buscan “contraatacar” sino simplemente remover la influencia y restaurar la integridad del campo del cliente.

Los ataques psíquicos

Un ataque psíquico es la transferencia intencional de energía negativa hacia una persona, sin la mediación de rituales específicos. Puede ser tan simple como pensamientos hostiles muy intensos sostenidos durante un tiempo, o tan elaborado como una práctica meditativa diseñada específicamente para dañar.

Lo que distingue al ataque psíquico genuino de la preocupación ordinaria es la persistencia, la intensidad y los efectos observables: la persona afectada puede experimentar cambios en su estado de salud, su estado emocional o su situación de vida que coinciden temporalmente con períodos de conflicto intenso con la persona que supuestamente la ataca.

La SRT aborda los ataques psíquicos como formas de intrusión energética que pueden ser removidas y bloqueadas. El trabajo incluye también el fortalecimiento del campo energético propio del afectado —un aspecto defensivo que los practicantes consideran tan importante como la remoción de lo que ya está presente.

El límite con la paranoia

Es importante señalar un riesgo real: la tendencia a atribuir todo problema de vida al mal de ojo, la magia negra o el ataque psíquico es una forma de pensamiento mágico que puede interferir con la asunción de responsabilidad personal y con la búsqueda de ayuda apropiada para problemas que tienen causas ordinarias.

Los practicantes responsables de SRT son conscientes de este riesgo. No todos los problemas son el resultado de ataques psíquicos. La mayoría de los problemas de vida tienen causas dentro de la propia psicología del individuo, en sus relaciones, en sus circunstancias materiales. La SRT es una herramienta para un tipo específico de problema, no una explicación universal.

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