Hay algo que inmediatamente distingue a William Baldwin de los demás grandes nombres de la Terapia de Liberación Espiritual: antes de ser psicólogo, fue dentista.

Durante años ejerció la odontología en California mientras simultáneamente desarrollaba un interés en la hipnosis clínica —inicialmente como herramienta para reducir la ansiedad de sus pacientes dentales, y gradualmente como puerta de acceso a territorios mucho más amplios de la psique humana.

La doble formación

Baldwin obtuvo su título en odontología y ejerció durante años como dentista. Pero la hipnosis lo fue llevando cada vez más lejos de los dientes y cada vez más cerca de la mente. En 1988 completó su doctorado en psicología clínica con una disertación que nadie en un departamento académico convencional habría aprobado con facilidad: Diagnosis and Treatment of the Spirit Possession Syndrome.

Ese título dice todo: Baldwin llegó al doctorado en psicología habiendo ya formulado la hipótesis central que guiaría el resto de su carrera. No era un psicólogo que descubrió accidentalmente las entidades adheridas —era alguien que ya había decidido investigar el fenómeno con rigor académico y que usó el doctorado como plataforma para hacerlo sistemáticamente.

El camino hacia la SRT

Baldwin pasó más de diez años usando hipnoterapia en miles de sesiones clínicas antes de publicar su primer libro. Esos diez años no fueron solo práctica —fueron investigación. Estaba observando patrones, desarrollando protocolos, probando hipótesis sobre la naturaleza y el comportamiento de las entidades que emergían en las sesiones de sus pacientes.

Lo que encontró fue una taxonomía de entidades mucho más compleja y diversa de lo que Wickland o Fiore habían documentado. No todas las entidades adheridas eran espíritus humanos confundidos. Algunas parecían ser de naturaleza diferente —lo que Baldwin llamó “entidades de fuerza oscura” (Dark Force Entities o DFE), que no se comportaban como los espíritus humanos y requerían protocolos de trabajo diferentes.

El manual de 1992

En 1992, después de esa década de trabajo clínico, Baldwin publicó Spirit Releasement Therapy: A Technique Manual. No era un libro para el público general —era exactamente lo que su título decía: un manual técnico para practicantes.

El libro es denso, sistemático y exhaustivo. Cubre desde los fundamentos teóricos hasta los protocolos específicos para cada tipo de entidad. Explica cómo identificar si un paciente tiene entidades adheridas, cómo establecer contacto con la entidad sin exponer al paciente a más riesgo del necesario, cómo trabajar con cada tipo de entidad según su naturaleza, y cómo cerrar la sesión de forma que la liberación sea completa.

Es el libro de referencia del campo. Ningún practicante serio de SRT trabaja sin haberlo leído.

Los últimos años

Baldwin continuó practicando y enseñando hasta su muerte en 2004. Su trabajo se expandió para incluir lo que llamó CE-VI (Close Encounters of the Possession Kind) —una exploración de los casos donde las entidades adheridas parecían ser de origen no humano, incluyendo entidades que sus pacientes describían como extraterrestres o de otras dimensiones.

Murió en 2004, dejando un corpus de trabajo que define el estado del arte de la Terapia de Liberación Espiritual moderna.

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