La hipnosis es el fenómeno más malentendido de la psicología. No porque sea misterioso — en realidad, la ciencia ha progresado bastante en comprender qué ocurre en el cerebro durante el trance hipnótico. Sino porque las representaciones culturales que la mayoría de las personas tienen sobre ella —el péndulo, los ojos en blanco, el “dormirás…”— tienen tan poco que ver con lo que ocurre realmente que resulta difícil partir desde cero.

Vamos a intentarlo.

Lo que la hipnosis es

La hipnosis es un estado de atención focalizada y sugestibilidad aumentada que el sistema nervioso humano puede producir de forma natural.

No es un estado de inconsciencia. No es sueño. No es pérdida de control. Es un estado en el que la atención se concentra de una forma que reduce la distracción de los estímulos periféricos, afloja la vigilancia crítica habitual del pensamiento y aumenta la receptividad a las sugestiones del hipnotizador —o de la propia persona, si se practica autohipnosis.

Lo que hace el hipnotizador no es “poner” al sujeto en trance desde fuera. Lo que hace es guiar al sujeto hacia un estado que su propio sistema nervioso puede producir. El trance hipnótico no es algo que le pasa a una persona pasiva: es algo que una persona activamente (aunque no siempre conscientemente) produce en respuesta a las instrucciones del hipnotizador.

Lo que ocurre en el cerebro

Los estudios de neuroimagen de los últimos 20 años han revelado que el trance hipnótico es un estado cerebral distintivo y medible. Las personas en estado hipnótico muestran:

  • Reducción de la actividad en la red de modo predeterminado (la red asociada con el pensamiento autorreferencial y la rumia).
  • Cambios en la conectividad entre la corteza prefrontal (asociada con el control ejecutivo) y las redes sensoriomotoras.
  • Aumento de la actividad en áreas asociadas con la atención focalizada.

Estos cambios son reales y medibles —lo que significa que el trance hipnótico no es “sólo imaginación” ni “sólo seguir el juego”. Es un estado neurofisiológico con sus propias características identificables.

La escala de sugestibilidad hipnótica

Una de las cosas que la investigación ha establecido con más claridad es que las personas difieren significativamente en su capacidad de responder a la hipnosis. Las escalas de sugestibilidad hipnótica —instrumentos estandarizados que miden la respuesta a una serie de sugestiones— muestran que aproximadamente:

  • El 10-15% de las personas son altamente sugestibles: responden a prácticamente cualquier sugestión hipnótica.
  • El 60-70% son moderadamente sugestibles: responden a algunas sugestiones pero no a otras.
  • El 15-20% son poco sugestibles: no responden fácilmente al hipnosis convencional.

Estas diferencias son razonablemente estables a lo largo del tiempo y no dependen de la motivación o la voluntad. Son simplemente características del sistema nervioso de cada persona.

Por qué importa esto para la regresión

La terapia de regresión a vidas pasadas usa la hipnosis como herramienta de acceso: el estado hipnótico reduce la vigilancia crítica habitual y permite que material que normalmente permanece fuera de la consciencia ordinaria emerja y sea explorado.

Eso funciona mejor con personas que tienen niveles moderados a altos de sugestibilidad hipnótica. No porque la regresión “no sea real” en personas menos sugestibles, sino porque el acceso al material subconsciente es más fluido cuando el sistema nervioso entra más fácilmente en el estado que hace ese acceso posible.

La sugestibilidad no es una medida de inteligencia ni de apertura mental. Es simplemente una característica neurofisiológica que varía entre personas.

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