Una de las contribuciones más duraderas de Ian Stevenson no fue ningún caso específico ni ningún libro: fue una institución. La División de Estudios Perceptuales (DOPS) de la Universidad de Virginia es el único departamento permanente en una universidad de investigación de primer nivel dedicado al estudio científico de fenómenos que la ciencia convencional generalmente descarta: reencarnación, experiencias cercanas a la muerte, visiones de muerte, experiencias fuera del cuerpo.

Los orígenes

Stevenson llegó a la Universidad de Virginia en 1957 como jefe del Departamento de Psiquiatría. Durante sus primeros años, su investigación sobre reencarnación era una actividad paralela a su trabajo clínico y académico convencional —publicaba en psiquiatría mainstream y en la fringe de la investigación psíquica simultáneamente.

En 1967, con el apoyo financiero del Señor Chester Carlson —el inventor de la fotocopiadora Xerox y un entusiasta de la investigación paranormal— Stevenson pudo crear dentro de la Universidad de Virginia una unidad dedicada específicamente a este trabajo. Inicialmente se llamó División de Parapsicología; con el tiempo evolucionó hacia el nombre actual, más neutro: División de Estudios Perceptuales.

El mandato de la División

La DOPS tiene un mandato inusualmente amplio para un departamento universitario: investigar con rigor científico cualquier fenómeno que sugiera que la conciencia puede existir o actuar de forma independiente del cerebro. Esto incluye:

  • Casos de niños con recuerdos de vidas pasadas (el trabajo central de Stevenson y Tucker).
  • Experiencias cercanas a la muerte (NDE), incluyendo los estudios de Percy Byrd sobre pacientes de cirugía cardíaca.
  • Visiones en el lecho de muerte —los reportes de personas moribundas que ven y se comunican con figuras de fallecidos.
  • Experiencias fuera del cuerpo verificables, donde el sujeto puede reportar información que no podría haber obtenido desde su posición física.

El rigor metodológico como principio

Lo que distingue a la DOPS de los innumerables grupos de investigación paranormal que han existido a lo largo del siglo XX es el compromiso con el rigor metodológico. Stevenson estableció desde el principio que la División solo publicaría trabajos que pudieran resistir el escrutinio de revisores críticos —incluyendo escépticos.

Este enfoque le ganó credibilidad incluso entre científicos que no aceptaban las conclusiones de la investigación: había algo en la metodología que merecía respeto. Carl Sagan —uno de los escépticos más prominentes del siglo XX— mencionó los casos de niños de Stevenson como uno de los tres fenómenos paranórmales que encontraba lo suficientemente bien documentados para merecer investigación seria, aunque no los aceptara como evidencia de reencarnación.

La División después de Stevenson

Cuando Stevenson se retiró en 2002 y murió en 2007, la División no desapareció. Jim Tucker —psiquiatra que había trabajado junto a Stevenson durante años— se convirtió en el director de investigación y continuó el trabajo, tanto en la base de datos de casos de niños como en la investigación sobre NDE.

Tucker ha actualizado la metodología para incorporar herramientas de verificación más modernas y ha publicado dos libros dirigidos al público general: Life Before Life (2005) y Return to Life (2013), que presentan los casos más sólidos de la base de datos para lectores sin formación científica.

El lugar de la DOPS en la academia

La DOPS ocupa un lugar incómodo en el ecosistema académico: demasiado rigurosa para ser descartada como pseudociencia, demasiado heterodoxa para ser plenamente integrada en el mainstream científico. Sus investigadores publican en revistas revisadas por pares —incluyendo el Journal of Nervous and Mental Disease y otras publicaciones médicas establecidas— pero sus temas raramente aparecen en los programas de formación psiquiátrica convencionales.

Esa marginalidad institucional es en sí misma un dato interesante sobre cómo la ciencia maneja las preguntas que sus paradigmas dominantes no tienen herramientas para responder.

La DOPS sigue activa, sigue documentando casos, y sigue siendo el único lugar en el mundo donde esta investigación se realiza con la seriedad metodológica que merece.

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