Roger Woolger no solo teorizó sobre la relación entre Jung y las vidas pasadas —desarrolló un método terapéutico propio para trabajar con ese material. Lo llamó Deep Memory Process (DMP), y su característica más distintiva es que no trabaja solo con la mente: trabaja con el cuerpo.

La premisa somática

La diferencia central entre el DMP y la regresión hipnótica convencional es la inclusión del cuerpo como vía de acceso y como territorio de sanación. Woolger observó que el material de vidas pasadas no se almacena únicamente como imagen o narrativa —se almacena como tensión corporal, como patrones de respiración, como posturas que el cuerpo mantiene de forma habitual.

Esta observación conecta con una corriente amplia de la psicoterapia somática contemporánea —desde el trabajo de Wilhelm Reich sobre el carácter somático hasta el de Peter Levine sobre el trauma en el cuerpo— y le da al DMP una base conceptual que va más allá de la regresión pura.

Para Woolger, una sesión de DMP no es solo un proceso de recuperar narrativas de otras vidas: es un proceso de liberar la tensión que esas memorias mantienen activa en el cuerpo físico.

La inducción corporal

En el DMP, la inducción no siempre comienza con una relajación hipnótica estándar. Woolger desarrolló técnicas de inducción que parten del propio cuerpo del cliente: identificar una tensión o un dolor crónico y preguntar qué imagen, emoción o narrativa está asociada a esa tensión.

Desde ese punto de partida somático, el material de vidas pasadas puede emerger de forma más directa que desde una inducción visual o auditiva, porque el cuerpo ya está “en el registro” —ya está señalando dónde está el patrón atrapado.

El componente de psicodrama

Woolger incorporó también elementos del psicodrama junguiano: la posibilidad de que el cliente, dentro de la sesión, dé voz a diferentes figuras que aparecen en el material de la vida pasada. No es solo el observador de la escena: puede dialogar con otros personajes, expresar emociones que en la vida pasada no se expresaron, completar actos que quedaron sin terminar.

Este trabajo con múltiples voces y perspectivas es coherente con la tradición junguiana del diálogo con las figuras del inconsciente —y añade una dimensión de procesamiento emocional que la regresión puramente narrativa a veces no alcanza.

El trabajo con la muerte en la vida pasada

Como otros exponentes del campo, Woolger identificó el momento de la muerte en la vida pasada como especialmente importante. Pero su enfoque es específicamente somático: en el DMP, se trabaja con las sensaciones físicas asociadas a esa muerte —no solo con la narrativa de cómo ocurrió.

Un cliente que revive una muerte por ahogamiento puede experimentar sensaciones físicas de presión en el pecho, dificultad para respirar, tensión en la garganta. Woolger trabajaba directamente con esas sensaciones somáticas, ayudando al sistema nervioso a completar la respuesta de supervivencia que quedó interrumpida en esa otra vida.

Este enfoque tiene paralelos directos con el trabajo de Peter Levine en Somatic Experiencing —la idea de que el trauma queda atrapado en el sistema nervioso como una respuesta de supervivencia incompleta, y que la sanación ocurre cuando esa respuesta puede completarse de forma segura.

Para quién es el DMP

El DMP no es un método de entrada al trabajo con vidas pasadas. Requiere que el cliente tenga cierta capacidad de trabajo con el cuerpo, cierta tolerancia a la intensidad emocional, y preferiblemente alguna experiencia previa con trabajo terapéutico de cualquier orientación.

Es especialmente útil, según los practicantes del método, para síntomas físicos crónicos que no tienen causa médica clara, para patrones emocionales o relacionales que han resistido años de terapia verbal, y para personas que sienten que hay algo “más allá” de lo que la terapia convencional ha podido tocar.

La disponibilidad de practicantes certificados en DMP es actualmente limitada —más en Europa que en América Latina— pero el método tiene una presencia real en el mundo de la psicoterapia transpersonal y somática.

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